NBA

El último baile de Michael Jordan

Michael Jeffrey Jordan, el más grande jugador de baloncesto de todos los tiempos, ha cerrado de manera definitiva su etapa como jugador esta noche, en el First Union Center de Philadelphia. Su despedida, a diferencia de las dos anteriores, parece definitiva y quizás nos duela más que ninguna por la forma tan triste de producirse.

Después de una pésima temporada, marcada por las malas decisiones tomadas por Michael Jordan – General Manager de los Wizards- el equipo capitalino ha despedido al Dios del Aire sumando su sexta derrota consecutiva y dando una pésima imagen ante un equipo, los 76ers, que se jugaban la ventaja campo en la primera eliminatoria de playoffs y que no dió opción a los capitalinos.

La temporada para Washington se puede catalogar como fracaso, al no haberse podido clasificar para las eliminatorias para el título, en lo que hubiera supuesto un nuevo hito en la carrera de His Airness, que hubiera completado la completa transformación de una franquicia que no levanta cabeza desde los tiempos de Wes Unseld y Elvin Hayes a finales de los setenta, salvo la honrosa excepción del equipo liderado por Strickland, Webber y Howard en 1997.

Sin ningún rival de entidad en la conferencia Este, los Wizards podían haber sido el verdadero rival a batir, liderados por un Jordan al que sus decisiones como Manager han perjudicado a su faceta como jugador. Una plantilla descompensada, llena de talento en el exterior y muy limitada en la zona, con un entrenador perdido y con criterios pasados de moda y unos jugadores que no han sabido asumir el roll de comparsa al lado de un mito viviente.

En lo personal, Jordan ha jugado en los 82 partidos de la fase regular, promediando casi 20 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias, demostrando que con 40 años sigue estando entre la élite de la liga y supliendo sus cada vez mayores limitaciones físicas con el pleno conocimiento del juego. Sus partidos contra Indiana (41), New Jersey (43) o su última visita a New York (39) pasaran a la historia de la liga, la misma liga a la que ha dicho adiós el que sin duda alguna ha pasado a la historia por ser el mejor.

Como suele ser costumbre en Estados Unidos a la hora de despedir a un mito, sólo me queda decir , ¡¡ Gracias por los Recuerdos, Michael ¡¡

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